Amanece en la capital y aún volviendo a
casa , los motivos de una retirada fugaz se desvanecieron con el transcurro de
la noche.
Sobre mis hombros, hendidos en la piel, rastrojos de lo que un día iba a ser y se quedo en ser ,me adelanto de buena mañana a mis agujetas sinápticas ,las cuales sin duda comandarán mi domingo. Y si pudiera escoger ,mi opción sería las rutinas bien aprendidas , las sonrisas condicionadas y actuar honrando la etiqueta psicólogo sin cerebro.
Sobre mis hombros, hendidos en la piel, rastrojos de lo que un día iba a ser y se quedo en ser ,me adelanto de buena mañana a mis agujetas sinápticas ,las cuales sin duda comandarán mi domingo. Y si pudiera escoger ,mi opción sería las rutinas bien aprendidas , las sonrisas condicionadas y actuar honrando la etiqueta psicólogo sin cerebro.
Si bien dios sabe , nada de ello será así, no obstante no ha de sorprenderme al fin y al cabo mis ojos están abiertos y aun no han aprendido a obviar el espectro de la realidad.
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Cinco dedos sobre el pecho junto a la frialdad de mis mejores placeres son el pago de la jornada , atrás quedan los elogios insurrectos , las miradas cómplices y la sensación corporativa de poder , lo siento hoy no tenéis cabida en mi caja negra.
Carece de sentido la vuelta a casa ,cuando ''casa'' elicita únicamente respuestas en términos físicos pero del sinsentido de unos , otro son capaces de extraer un principio esencial de vida y como mal de mucho consuelo de tonto , adopto el rol adjudicado y espero valga la pena el consuelo.
Y aunque leer nunca fue mi fuerte , el reto me refuerza y seguiré intentando descifrar este extraño libro que sus tapas siente ajadas para no decaer en la valentía de equivocarme cada día.
De mis manos resbalan los platos que me alimentarán y de mis pies la energía para zafar de los deslizantes suelos de la vida.
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